De noche el viento soplaba con una engañosa calma, los arboles incrustados en la tierra eran agitados bruscamente desde la copa, la luna yacía inerme frente a la tierraucía intacta, etérea, seductora, delirante. El mar intranquilo golpeaba las rocas de forma impetuosa, devoraba cada palmo de tierra que rodeaba la costa, era el escenario perfecto para traer a la realidad la pesadilla más inconmensurable, más ociosa, más alucinante.
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