….Y aún navego a la deriva, perdida entre tus recuerdos, como una estrella errante, como un cometa que bajo la luz se evapora en el tiempo, que desaparece en los mares estelares para formar parte del relieve universal. Estoy sola sobre un islote que el mar ha olvidado devorar y cuando levanto la mirada hacia el firmamento, estas ahí, suspendido en un vago instante, anclado sobre la nada, ajeno a la temporalidad mundana, inalcanzable, como las estrellas, como las galaxias, como la esperanza.
Debo confesarte que hoy luces radiante, ataviado de historias fantásticas que se esconden en el movimiento de tus labios, cual pergaminos helénicos, custodiados por Hermes. Cuando llega la noche te marchas en la inmensidad de la nada sin decir palabra alguna, con rumbo titubeante; porque sabes, y lo sabes muy bien, que somos víctimas y victimarios de nuestra propia historia.
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