sábado, 15 de octubre de 2011

Presta lejanía

Era de noche, el viento soplaba con gran fuerza y se estrellaba sobre las ventanas del lugar, aquellos cristales lucían endeblez, el golpeteo constante los haría ceder en cualquier momento. Afuera, unas pequeñas gotas comenzaron a caer, el ambiente era húmedo, la intranquilidad envolvió el lugar con un manto quisquilloso.
La madera rechinaba de forma abrupta,  pero no había presencia alguna en la casa que pudiera forzar aquel sonido. Al fondo, en la inmensidad del paisaje, la luna yacía desprendida del firmamento, podía rosar la tierra si quisiera, en cualquier momento se precipitaría sobre la Tierra.
Lejos, cerca, eran conceptos sumergidos en una triste ambigüedad.  El significado de las palabras iba sucumbiendo a medida que se hacía más evidente la ausencia de sensatez. La luz parecía rezagada en el horizonte. Las hojas apuntaban hacia la dirección del viento, una a una caían con un  movimiento pendular hacia el suelo. Miles de hojas repetían el mismo movimiento hasta que la lluvia interrumpió de forma violenta tan mística sinfonía.

No hay comentarios:

Publicar un comentario