Lo espero, desde hace varios años lo espero, lo he visto, es difícil la despedida, siempre termina con los mejores deseos; será que se extraña lo que nunca se ha tenido, algo etéreo que jamás llega a concretarse. Ese sentimiento de pertenencia, y a la vez un sentimiento de renuncia, de pérdida, la idea que me obliga a no aferrarme, porque no se sabe que va a pasar con ambos. Este momento de inspiración que me permite decirte lo que no puedo cuando te veo por unos días, y después te vas, regresas, nuestras vidas vuelven a la normalidad.
No sé cuándo regresas, ni siquiera si regresarás, he tratado de aprovechar esas visitas ocasionales, las navidades que aprovechas para pasar con tus familiares, y esas horas, esas pocas horas en las que podemos platicar, te puedo mirar, realmente disfruto ese tiempo contigo. Los dos sabemos que no podemos tener un compromiso hasta que vuelvas, rechazo la idea de un compromiso de lejos. A pesar de mi interés no puedo, sé libre, disfruta, no te puedo negar que tengas una vida plena, como igualmente no espero que tú me lo niegues.
Han pasado cosas, no te lo voy a negar, pero cuando vuelvas, la situación seguramente cambiará, no quiero afectar a nadie, y sin sonar egoísta, no quiero dañarme a mí, la vida continúa. El pasado no hará que yo decaiga, sé que el tiempo se va haciendo más corto, por esa razón te escribo esto, esta vez no nos veremos, no estaré aquí, y sin embargo, reconociendo lo que representa esta visita, me permitiré extrañarte.
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