Tantas cosas por hacer, poco tiempo para desarrollarlas, es difícil cambiar actividades por otras –aún más cuando todas ellas repercuten de manera importante en la vida-. La escuela, la tesis, el trabajo final, el posible empleo, los viajes familiares, la beca, el intercambio… todos estos y tantos temas más me obligan a tomar decisiones difíciles. No se vale arrepentirse, o se vale, pero no sirve de nada; cuando se elige algo hay que aceptar todo lo que venga involucrado dentro de tal decisión.
Mientras más trato de tomar la determinación correcta, me percato de que es mejor deliberar por la que en el momento se me ocurra primero, tal a una corazonada. Espero que en la vida se puedan lograr la mayor cantidad de cosas que uno desea, por lo menos, las que nos pueden afectar de forma más directa. ¿Por qué el modelo obliga a que existan una gran variedad de necesidades y aspiraciones? Para obtener lo que uno se propone debe estar cada vez más conforme con lo que tiene y con lo que verdaderamente desea.
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