Manuel Garreton menciona que los espacios culturales y las identidades se construyen bajo ciertas condiciones, el hablar de espacio cultural latinoamericano es porque hay una tradición histórica, incluso recalca que esta tradición es anterior a la conquista. El ejemplo de México es excepcional para esta aseveración, no se puede pensar en México sin pensar en su pasado pre-colonial.
El hablar del descubrimiento de América por Cristóbal Colon es caer en una falacia, es negar a los pueblos indígenas que existieron por milenios con organización política, costumbres y lenguaje propio, es caer en un rotundo eurocentrismo, es leer la historia con los parpados menguados. Si bien América no existía para los europeos, eso no significa que no existiera para los pobladores pre-hispánicos. América era una tierra poblada, llena de particularidades culturales, cuna de grandes civilizaciones con grandes avances en la astronomía complejos entramados sociales. América ya existía, lo único que descubrieron los colonizadores europeos, al llegar a esta tierra, fue la inexistencia de límites para su barbarie. Su único pecado es haber florecido lejos de los demás continentes, aislada por dos fortalezas oceánicas que por varios siglos la mantuvieron aislada.
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