Un velo nebuloso se había postrado sobre el brillo estelar, el frio era siniestro, no se podía respirar con claridad, el viento gélido hacia a la respiración se volviera un tormento necesario. En la colina se encontraba aquel hombre misterioso, que provenía de la región más hostil de las montañas, se mezclaba entre las sombras y desde un árbol. Tal hombre se inclinaba sobre las ramas para poder observar cada momento como si se tratase de una odisea dantesca.
La mirada apuntaba hacia aquella cabaña de apariencia descuidada, las ventanas carecían de cristal, la madera que cubría la puerta se encontraba en mal estado, algunas vigas conservaban rastros de hollín, por una extraña razón, el fuego que había intentado consumir la entrada, no se extendió mas allá de la cabaña, los constantes embates del viento habían debilitado la cerradura de la puerta el mas mínimo golpe la haría ceder. Un hombre arribó al lugar cabalgando con inquietante desasosiego, el hombre misterioso aguardaba pacientemente tras los arbustos, mimetizándose con el escenario, sin duda era un plan maquinado con perturbadora antelación.
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